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viernes, 28 de enero de 2011

EL PEROSONAJE ES... ¡Bob Esponja!

Estos son los personajes de Bob Esponja:
Y el más importante :
Imagen
Bob Esponja es una esponja de mar que vive con su mascota, el caracol Gary, en los dos cómodos y bien amueblados cuartos de una piña. Bob ama en forma inusual su trabajo como cocinero en "El Krustáceo Krujiente". Es lo más optimista, formal y bien intencionado que puede llegar a ser una esponja de mar; pero a pesar de su buena voluntad, es de los que se meten sin querer en tremendos líos, arrastrando generalmente también a los que lo rodean. Y mientras más se esfuerza por arreglar las cosas, todo le sale cada vez peor y peor... lo que llamamos un desastre. Sin embargo, Bob Esponja está siempre en busca del lado bueno de la vida, y esa manera tan positiva y entusiasta de verlo todo lo hace ser un tipo absolutamente adorable.


En esta serie sale: Bob Esponja, Patricio, Gary, Calamardo, Arenita, Don Cangrejo, Perlita, Plankton, Larry, Perca Perkins, El Holandes Volador, Parche el Pirata, Poty el loro, Señora puff, Sirenoman y chico y Percebe.


La serie tiene 8 temporadas y en total son 126 episodios.

TEATRO

Hoy hemos hecho una obra de teatro en el colegio.

USOS FANTÁSTICOS




CRISTINA GARCÍA -10 años-













Es un día como cualquier otro. Estoy en clase, dando las ecuaciones. La verdad, no estoy muy atenta. Lo único que veo es la boca de la profesora María, moviéndose muy, pero que muy rápido. Al salir al recreo hablo con mis amigos:
- Oye, ¿sabéis? A mí no me ha hecho demasiada gracia lo que dijo María, -dice Ramón.
- ¿A quién le hace gracia una cosa así?- dice ahora Manuela.
- Lo importante es que se pondrá bien en unas semanas- dice Ramón de nuevo.
-¿Me podéis decir de que habláis?- digo yo, sin saber de que iba la conversación.
- ¿De qué va a ser? Pues que la profesora de Música, ayer, en un restaurante y en plena celebración familiar, se desmayó y ahora está en el hospital -dice Manuela muy preocupada.
-¿Cómo? ¿No me digas que nos quedamos sin música esta semana? –dije yo más preocupada aún.
-Bueno: ¿Quién se apunta a ir conmigo al hospital para verla?
- Yo.
- Yo no sé si puedo. Tengo cosas más importantes por hacer.
- ¿Más importantes que visitar a Mercedes?
- Es que…
- Pues no lo vamos a consentir. Tú te vienes con nosotros.
Llegamos al hospital, y vemos a Mercedes tumbada en una cama en la habitación 66.
-¿Cómo estás?
-Muy bien chicos; no os preocupéis por mí. La semana que viene estaré seguramente con vosotros.
- ¡Qué bien…! ¡Eso es estupendo!
Después de estar un rato con ella, y de hablarle hasta aburrirla –le contamos hasta lo de nuestros novios y nuestros aspirantes a novios, y todas esas cosas- nos volvimos a nuestras respectivas casas.
Ya en la mía, me pongo con los deberes, y cuando termino, miro qué ropa coloco en mi maleta, porque dentro de dos días tenemos el viaje de estudios.
Cuando llega el momento esperado, me subo al avión.
Mis amigos y yo miramos el mapa. Veo una especie de calavera, y me llama la atencion. Todos nos preguntamos qué sería.
Pasadas unas horas bajamos del avión y llegamos al hotel.
Por la noche sin que nadie se de cuenta, nos ponemos unas botas y una ropa más deportiva que hemos echado en la maleta. También cogemos linternas y comida, y ponemos una nota en la cama, en la que decía que nos íbamos pero que volveríamos.
Seguimos el mapa y pasan unas horas, hasta que encontramos una roca con forma de anillo, que estaba marcada en el mapa.
Seguimos por allí. Ya está muy oscuro, así que, encendemos las linternas. Encontramos entonces una cueva. La intentamos pasar pero es muy difícil. Finalmente, la pasamos. Pero notamos que la cosa se complican.
Seguimos caminando y nos encontramos con fuego. No podemos pasar, pero vemos algo brillante y nos inspiramos gracias a ella. Yo paso por una roca que no aguanta mucho, porque estaba quemada. Consigo coger la piedra y mis amigos me ayudan. De pronto, de la piedra sale un genio de color verde.
- Esta piedra os concederá el deseo que queráis, gracias a que me habéis liberado de la piedra que fue mi prisión, por culpa del Mago Mateo –dice el genio, más serio que un ajo.
Le pedimos que nos haga volver al hotel. El genio resulta ser un buen genio, porque llegamos al hotel más rápido que el AVE. Al entrar al hotel, nos preguntan dónde estábamos y nosotros no hablamos ni mu –nadie nos iba a entender y seguramente, si hablamos, nos encierren en un manicomio-.
A los tres días volvemos a nuestras casas y lo primero que hacemos es ir al hospital para ver a Mercedes.
- ¡Hola, chicos! Me encuentro mucho mejor. No os preocupéis.
Nos alegra tanto saber eso que le damos a Mercedes un montón de abrazos, tantos que por poco la ingresan otra vez por las contusiones.
Al salir de la habitación 66, escuchamos a un médico decir:
-La señora que reposa en la 66 es imposible que se recupere. Está fatal. Para que se curase haría falta un milagro.
Yo al oírlo me asusto, porque es la mejor profesora del mundo.
No dudo ahora en cuál sería mi deseo si no hubiese gastado tontamente el otro.
Entramos a la habitación 66 otra vez. Mercedes pone sus brazos delante de nosotros para que no le demos abrazos. Pero nosotros lo que hacemos es arrodillamos y pedir ese deseo. En ese momento, la seño se levanta, se ríe y ríe, felizmente, y pide el alta porque se encuentra estupendamente. Los médicos no logran saber por qué Mercedes está sana como una manzana. Nuestra profesora, contentísima, se va a su casa.
Os cuento que a nosotros se nos aparece por el camino el genio otra vez. Lo vemos, así, verde, feillo, pero llorando de felicidad, a moco tendido. ¿Sabéis? Él no sabía que usaríamos nuestro deseo en alguien que no éramos nosotros. Por eso mismo, el genio nos concedió otro deseo. Mira que bien ¿no?

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